martes, 9 de febrero de 2010

"Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia,
pudo subir al alto cielo.
A la vuelta contó.
Dijo que había contemplado desde arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso -reveló-
un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia
entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales.
Hay fuegos grandes y fuegos
chicos y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego
loco que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman;
Pero otros arden la
vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende."

No hay comentarios:

Publicar un comentario